4 razones para ir al Museo Reina Sofía (aparte de Guernica)

El Museo Reina Sofía se caracteriza por ser uno de los grandes museos del mundo. Su colección abarca desde el nacimiento de Picasso en adelante, en sus salas hallaremos pinturas no sólamente de Picasso, sino también de titanes como Daní, Magritte, Miró y de titánides como Ángeles Santos o María Blanchard. No obstante, pensar que el Museo es sólamente sobre arte sería un error. En este artículo te proponemos otras cuatro razones para ir al Museo Reina Sofía (aparte de lo obvio, claro).

El Café Nubel

Uno de los lugares más cool para tomar un café en Madrid es, sin duda, el café del Museo Reina Sofía: el Café Nubel. Su diseño es impactante desde que se entra y la comida también es de lo más chic. Es un sitio ideal para descansar un poco en un intenso día de museo, al fin y al cabo, el ojo también es un músculo y, como tal, también puede cansarse. Además, en caso de que no te termine de convencer, justo al lado está el maravilloso barrio de Lavapiés, repleto de toda clase de oferta gastronómica.

El edificio del Museo Reina Sofía en sí mismo

Muchas veces nos olvidamos de que para colgar un cuadro debe de haber una pared. En este caso, el mismísimo edificio del Museo es una obra de arte del S. XVIII. Siempre que decimos que Carlos III fue «el mejor alcalde de Madrid» pensamos en la Puerta de Alcalá, las tres fuentes del Paseo del Prado o las obras civiles, no obstante, en pocas ocasiones contemplamos este edificio que, en su tiempo, fue de una enorme necesidad.

Antes de ser Museo, este edificio fue un hospital. Para ser preciso, éste espectacular edificio albergaba el Hospital de San Carlos. Una vez llegado el S. XX, este hospital quedó obsoleto así que se empezaron a construir los hospitales que hoy en día siguen funcionando. En 1992 se convirtió en el Museo que hoy tanto admiramos, donde podemos seguir disfrutando no sólamente de obras como Gernika, sino de un edificio que representa a la perfección la arquitectura neoclásica.

Las vistas desde la última planta

¿Tiene el Museo Reina Sofía vistas desde su última planta? Sí, pero no son las que te esperas. Siempre que nos encontramos ante un edificio con vistas a la ciudad, estas vistas suelen dar al centro, a la parte denominada «bonita», sin embargo, el Museo Reina Sofía desafía incluso esa concepción de la ciudad. Sus vistas, que son estupendas, dan al sureste, más concretamente, al distrito de Arganzuela. Lejos de mostrarte el Madrid antiguo, te muestra el Madrid donde hoy en día vive la inmensa parte de la población madrileña. Algo que, sin duda, también es de valorar.

El jardín del Museo Reina Sofía

El Jardín del Museo también es un lugar que visitar si es que se puede. Como decíamos antes, con el café, uno no tiene por qué pararse en un bar, también puede descansar tranquilamente sentado en un banco del jardín. Dada la arquitectura del edificio, verá que hay muy poco ruido. Así, uno puede proponerse ver casi todo, pero lo normal es que eso termine por agotarle. Nada mejor que bajarse a descansar un rato, respirar, y volver para darlo todo.

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