María de Hungría: 5 datos de una coleccionista increíble

El 15 de septiembre de 1505 nacía María de Hungría, una de las mujeres más interesantes de la dinastía Habsburgo. Hija de Felipe el Hermoso y Juana I de Castilla y hermana de Carlos V, su vida estuvo ligada desde muy pronto a las grandes decisiones políticas de la Europa del siglo XVI. Fue reina de Hungría y Bohemia, gobernadora de los Países Bajos y una figura fundamental dentro de la familia imperial.

Pero María de Hungría también destacó por otra de las grandes pasiones de los Habsburgo: el arte. Fue una extraordinaria coleccionista y mecenas, reunió obras de algunos de los artistas más importantes de su tiempo y contribuyó a enriquecer unas Colecciones Reales cuyo legado podemos rastrear hoy en el Museo del Prado. Con motivo del aniversario de su nacimiento, recorremos su biografía a través de cinco datos que permiten conocer mucho mejor a esta fascinante mujer del Renacimiento.

María de Hungría, estatua de Leoni. Fotografía de Lidia Guerra
María de Hungría, estatua de Leoni. Fotografía de Lidia Guerra

1. María de Hungría nació en una de las familias más poderosas de Europa

María de Hungría nació en Bruselas el 15 de septiembre de 1505. Su padre era Felipe el Hermoso, hijo del emperador Maximiliano I de Habsburgo y de María de Borgoña. Su madre era Juana I de Castilla, hija de los Reyes Católicos. Por tanto, desde su nacimiento, María pertenecía a una familia que reunía algunos de los territorios y derechos dinásticos más importantes de Europa.

Además, no fue precisamente hija única. María tuvo cinco hermanos: Leonor, Carlos V, Isabel, Fernando y Catalina. Sus destinos muestran perfectamente cómo funcionaba la política matrimonial de las grandes dinastías europeas. Leonor sería reina de Portugal y posteriormente de Francia; Isabel, reina de Dinamarca; Fernando llegaría a ser emperador del Sacro Imperio Romano Germánico; y Catalina se convertiría en reina de Portugal.

Era hermana de Carlos V

Entre todos ellos, Carlos V ocuparía una posición excepcional. En pocos años acumuló las coronas de Castilla y Aragón, los territorios de los Habsburgo y la dignidad imperial. Sin embargo, el poder de la familia no dependía únicamente del emperador. Sus hermanas también fueron piezas fundamentales de la política dinástica de los Habsburgo y, en algunos casos, llegaron a ejercer un considerable poder por sí mismas.

María es uno de los mejores ejemplos. Su relación con Carlos V marcaría buena parte de su vida. Décadas después, el emperador confiaría a su hermana una de las responsabilidades más importantes de su monarquía: el gobierno de los Países Bajos.

Su futuro estaba decidido desde la infancia

Como era habitual entre los miembros de las familias reales, el matrimonio de María respondió a intereses políticos. Cuando todavía era una niña, los Habsburgo comenzaron a negociar una alianza matrimonial con los Jagellón, la dinastía que gobernaba Hungría y Bohemia.

El acuerdo terminaría vinculando a las dos familias mediante un doble matrimonio: María se casaría con Luis II de Hungría, mientras que su hermano Fernando lo haría con Ana Jagellón, hermana de Luis. Aquellas uniones tenían enormes implicaciones dinásticas. Nadie podía saberlo todavía, pero acabarían siendo fundamentales para la futura expansión de los Habsburgo por Europa Central.

Para María de Hungría, sin embargo, aquello significaba algo mucho más inmediato: tendría que abandonar el mundo en el que había crecido para convertirse, siendo todavía muy joven, en reina.

2. María de Hungría se convirtió en reina con apenas 16 años

El destino que los Habsburgo habían preparado para María desde su infancia terminó cumpliéndose. En 1521 contrajo matrimonio con Luis II de Hungría y Bohemia y, con apenas 16 años, se convirtió en reina consorte. Luis era todavía más joven: había heredado las coronas de Hungría y Bohemia siendo un niño y tenía solo 15 años cuando se celebró el matrimonio.

María llegó así a una corte muy diferente de aquella en la que se había criado. Pero su papel no se limitó al de una esposa destinada a garantizar la continuidad de la dinastía. La joven reina comenzó a interesarse por los asuntos políticos y reunió a su alrededor una corte en la que también tuvieron importancia la música, los libros y el arte. El matrimonio, sin embargo, no tuvo hijos.

El matrimonio con Luis II de Hungría

A pesar del origen político del enlace, las fuentes muestran una relación especialmente estrecha entre María y Luis. Ambos compartían aficiones como la caza y disfrutaron de una vida cortesana que contrastaba con la delicada situación que atravesaba el reino. Hungría se encontraba bajo una presión creciente del Imperio otomano de Solimán el Magnífico, mientras la monarquía tenía serias dificultades para reunir los recursos necesarios para defender sus fronteras.

María no permaneció completamente al margen de estos problemas. Su posición como hermana de Carlos V y Fernando de Habsburgo la convertía además en un importante vínculo entre la corte húngara y su propia familia. Sin embargo, los acontecimientos acabarían precipitándose antes de que pudiera consolidar su posición como reina.

La batalla de Mohács cambió su vida

El 29 de agosto de 1526, el ejército de Luis II se enfrentó a las fuerzas de Solimán el Magnífico en la batalla de Mohács. La derrota húngara fue devastadora. Luis murió durante la retirada, después de caer de su caballo y ahogarse en un arroyo. Tenía solo 20 años.

María quedó viuda con apenas 21 años. La muerte de Luis puso fin a su breve etapa como reina y abrió una enorme crisis sucesoria en Hungría y Bohemia. Su hermano Fernando reclamó ambas coronas gracias, precisamente, a los acuerdos dinásticos que habían llevado años antes al doble matrimonio entre Habsburgo y Jagellón.

María de Hungría nunca volvió a casarse. Conservó durante el resto de su vida el título asociado al reino y también el recuerdo de Luis. Pero su viudedad no significó su desaparición de la política europea. Al contrario: la joven que había sido enviada a Hungría para convertirse en reina estaba a punto de comenzar la etapa en la que ejercería mayor poder por derecho propio.

3. María de Hungría gobernó los Países Bajos durante más de veinte años

La muerte de Luis II no puso fin a la carrera política de María de Hungría. Durante los años posteriores a la batalla de Mohács participó en la defensa de los intereses de su familia en Europa Central, pero el gran cambio llegó en 1530. Margarita de Austria, tía de María y gobernadora de los Países Bajos, murió en Malinas. Carlos V necesitaba encontrar a alguien capaz de sustituir a una de sus colaboradoras más experimentadas.

La elección recayó en su hermana. María aceptó el cargo con ciertas reticencias y en 1531 comenzó oficialmente su etapa como gobernadora de los Países Bajos. Permanecería al frente de estos territorios hasta 1555. Tenía apenas 25 años cuando asumió una de las responsabilidades políticas más importantes de la Europa de los Habsburgo.

El renacimiento plasmado a la perfección en este relieve de Carlos V, de Leone Leoni. Museo del Prado. The guides you need

Carlos V confió el gobierno a su hermana

Los Países Bajos constituían un conjunto de territorios extraordinariamente ricos, pero también difíciles de gobernar. Ciudades como Amberes eran grandes centros comerciales europeos y las provincias disfrutaban de instituciones y privilegios propios. A ello se sumaban las guerras de Carlos V contra Francia y la creciente expansión de las ideas protestantes.

María debía gobernar en nombre de su hermano, negociar con las instituciones locales, conseguir recursos para las guerras imperiales y mantener la estabilidad de los territorios. Su margen de actuación estaba condicionado por las decisiones del emperador, y las necesidades económicas de Carlos V provocaron en ocasiones importantes tensiones entre ambos. María conocía de primera mano las dificultades de exigir continuamente dinero y hombres a unas provincias que también tenían sus propios intereses.

Una gobernadora en una Europa en guerra

Su posición tampoco se limitó a administrar los Países Bajos. María de Hungría desarrolló un importante papel político y diplomático dentro de la estrategia de los Habsburgo. Participó en negociaciones internacionales y actuó como intermediaria entre Carlos V, otros miembros de la familia y las distintas potencias europeas.

Uno de los mejores ejemplos llegó en 1529, antes incluso de convertirse en gobernadora de los Países Bajos. María participó junto a su tía Margarita de Austria en las negociaciones que desembocaron en la Paz de Cambrai, el acuerdo entre Carlos V y Francisco I de Francia que puso fin temporalmente a uno de sus numerosos conflictos. El tratado sería conocido también como la Paz de las Damas, precisamente por el protagonismo que tuvieron las mujeres en las negociaciones.

Durante más de dos décadas, María tuvo que desenvolverse entre guerras, conflictos religiosos, necesidades financieras y los intereses de su propia familia. Su gobierno demuestra por qué reducirla simplemente a «la hermana de Carlos V» o a la viuda de Luis II resulta insuficiente. Antes de convertirse en una de las grandes coleccionistas de los Habsburgo, María de Hungría había sido también una de sus figuras políticas más importantes.

4. María de Hungría fue una extraordinaria coleccionista de arte

La política ocupó buena parte de la vida de María de Hungría, pero el arte fue otra de sus grandes pasiones. Como otros miembros de la familia Habsburgo, comprendió que pinturas, tapices, esculturas y objetos preciosos no servían únicamente para decorar los palacios. También permitían construir una imagen de poder, conservar la memoria familiar y demostrar la posición que una persona ocupaba dentro de las grandes cortes europeas.

Durante sus años como gobernadora de los Países Bajos, María dispuso además de acceso a uno de los ambientes artísticos más importantes de Europa. Reunió una colección extraordinaria y encargó obras a algunos de los principales artistas de su tiempo. Esta faceta de su biografía resulta especialmente importante para comprender la historia posterior de las Colecciones Reales españolas y, con ella, algunas de las obras que hoy conserva el Museo del Prado.

El arte también era una forma de ejercer el poder

El coleccionismo de María estuvo estrechamente relacionado con su identidad familiar. Los retratos de los Habsburgo permitían hacer presente a una dinastía cuyos miembros gobernaban territorios separados por miles de kilómetros. Los grandes ciclos decorativos, por su parte, podían celebrar victorias militares, reivindicar derechos dinásticos o presentar al emperador y a su familia como herederos de los grandes personajes de la Antigüedad.

María participó activamente en esa cultura visual. Su colección no fue simplemente el pasatiempo privado de una gobernadora aficionada al arte. Formaba parte del lenguaje político de la corte y de una manera de entender el prestigio que compartieron otros miembros de su familia, entre ellos Carlos V y, posteriormente, Felipe II.

Los retratos de María de Hungría

Como gran personaje de la corte europea, María fue retratada en diferentes momentos de su vida. Uno de sus retratos juveniles más conocidos fue realizado hacia 1520 por Hans Maler, cuando todavía era una adolescente destinada a convertirse en reina de Hungría. La obra presenta a una joven María con la riqueza y solemnidad propias de un retrato dinástico.

Años después, su imagen sería muy diferente. María ya no era solamente una princesa Habsburgo preparada para un matrimonio político, sino una reina viuda y una gobernadora experimentada. Sus retratos permiten seguir, por tanto, algo poco habitual: la transformación visual de una mujer que pasó prácticamente toda su vida dentro de las estructuras de poder europeas.

María de Hungría y Tiziano

Entre los artistas vinculados a María destaca especialmente Tiziano, el gran pintor veneciano que trabajó para Carlos V y otros miembros de la familia imperial. María desempeñó un papel fundamental en uno de los encargos más ambiciosos realizados al artista: una serie de grandes pinturas mitológicas destinadas a decorar su palacio de Binche.

El conjunto incluía obras inspiradas en los castigos de personajes de la mitología clásica, conocidas posteriormente como Las Furias. Tiziano pintó, entre otras, Ticio y Sísifo, dos enormes lienzos que hoy pertenecen al Museo del Prado. La elección de estos personajes no era inocente: los enemigos de los dioses castigados eternamente podían interpretarse dentro de un programa que exaltaba la autoridad y el triunfo de los Habsburgo sobre sus adversarios.

Autorretrato de Tiziano. Museo del Prado. Fotografía de The guides you need

El impresionante palacio de Binche

María convirtió el palacio de Binche, en la actual Bélgica, en una de sus residencias más espectaculares. Allí desplegó buena parte de la cultura cortesana que había construido durante sus años de gobierno. En 1549 el palacio fue escenario de unas célebres fiestas organizadas durante la visita del futuro Felipe II a los Países Bajos.

El esplendor duró poco. En 1554, durante un nuevo conflicto entre los Habsburgo y Francia, las tropas francesas destruyeron el palacio. La pérdida de Binche hace todavía más importantes las pinturas, documentos y objetos conservados que permiten reconstruir el extraordinario proyecto artístico de María.

De la colección de María de Hungría a las Colecciones Reales

En 1555, coincidiendo con la retirada política de Carlos V, María renunció al gobierno de los Países Bajos. Regresó posteriormente a España y llevó consigo una importante colección de pinturas, tapices y otros objetos artísticos. Tras su muerte en 1558, una parte significativa de sus bienes pasó a Felipe II.

De esta manera, el coleccionismo de María se integró en un proceso mucho mayor. Carlos V, María de Hungría, Felipe II y las siguientes generaciones de Habsburgo fueron acumulando, heredando, encargando e intercambiando obras de arte. Siglos después, una parte fundamental de aquellas Colecciones Reales acabaría formando el núcleo histórico del Museo del Prado.

María de Hungría en el Museo del Prado

Por eso todavía podemos encontrar la huella de María de Hungría durante una visita al Prado. Ticio y Sísifo, de Tiziano, son dos ejemplos especialmente importantes porque fueron encargados por la propia María. No estamos simplemente ante pinturas que pertenecieron a los Habsburgo: estamos ante obras concebidas originalmente para uno de sus proyectos artísticos.

Esta procedencia permite contemplarlas de una manera diferente. Detrás de los grandes cuadros del Museo del Prado hay también historias de encargos, herencias, matrimonios y decisiones políticas que explican cómo se formó una de las grandes colecciones de pintura europea. Y María de Hungría ocupa un lugar importante dentro de esa historia.

5. María de Hungría: una de las grandes mujeres de los Habsburgo

La trayectoria de María de Hungría demuestra que las mujeres desempeñaron un papel mucho más importante en la política de los Habsburgo de lo que puede sugerir una historia centrada exclusivamente en emperadores y reyes. María fue reina, gobernadora, diplomática, mecenas y coleccionista. Durante décadas administró algunos de los territorios más ricos de Europa y participó directamente en la estrategia política de su familia.

Y no fue un caso aislado. Los Habsburgo utilizaron los matrimonios para construir una enorme red dinástica, pero algunas de las mujeres que participaron en ella consiguieron ejercer un poder considerable. La propia biografía de María estuvo marcada por otras mujeres de su familia que gobernaron, negociaron y utilizaron el arte como instrumento de representación.

María de Hungría, Leoni. Foto de Lidia Guerra
María de Hungría, Leoni. Foto de Lidia Guerra

Margarita de Austria y María de Hungría

Una de las figuras fundamentales fue Margarita de Austria, tía de María y hermana de Felipe el Hermoso. Antes que su sobrina, Margarita había gobernado los Países Bajos en nombre de la dinastía y había convertido su corte de Malinas en un importante centro político y cultural. También reunió una extraordinaria colección de pinturas, manuscritos, esculturas y objetos preciosos.

Margarita fue, por tanto, un precedente directo para María. Ambas compartieron responsabilidades políticas, participaron en la diplomacia europea y entendieron el coleccionismo como parte de la cultura del poder. Cuando Margarita murió en 1530, fue precisamente María quien terminó ocupando su lugar al frente de los Países Bajos.

Las hermanas de Carlos V

La propia generación de Carlos V ofrece otros ejemplos. Leonor de Austria fue reina de Portugal y posteriormente de Francia; Isabel se convirtió en reina de Dinamarca, Noruega y Suecia; y Catalina fue reina de Portugal. Sus matrimonios permitieron extender la influencia de los Habsburgo por buena parte de Europa.

Sin embargo, la trayectoria de María resulta especialmente singular por la duración y la importancia de su gobierno personal. Durante más de veinte años estuvo al frente de los Países Bajos y mantuvo una relación política directa con el emperador. Por eso, cuando hablamos de algunas de las mujeres más importantes de los Habsburgo, ella ocupa necesariamente un lugar destacado.

Los últimos años de María de Hungría

En 1555, María decidió abandonar el gobierno de los Países Bajos coincidiendo con las abdicaciones de su hermano. Después de más de dos décadas de responsabilidades políticas, rechazó inicialmente la posibilidad de continuar gobernando bajo Felipe II y regresó a España junto a Carlos V y su hermana Leonor.

Su retiro, sin embargo, sería breve. Carlos V murió en septiembre de 1558 y Leonor había fallecido unos meses antes. María murió en Cigales, Valladolid, el 18 de octubre de 1558, apenas unas semanas después que su hermano. Tenía 53 años.

¿Dónde está enterrada María de Hungría?

Los restos de María fueron trasladados posteriormente al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, donde Felipe II reunió a numerosos miembros de la dinastía. Allí descansa en el Panteón de Infantes, junto a su hermana Leonor de Austria.

Su legado, sin embargo, también sobrevivió en otro lugar. Parte de las obras que reunió y encargó se integraron en las Colecciones Reales y algunas pueden contemplarse hoy en el Museo del Prado. Cinco siglos después de su nacimiento, la vida de María permite entender algo esencial sobre los Habsburgo: su poder no se construyó únicamente mediante guerras, coronas y matrimonios. También se construyó mediante imágenes, palacios y obras de arte.

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